
Nunca salgas a la calle, amiga mía,
sin tu blanco gis de sonrisa y tu poemario,
que naciste poetisa y también estrella,
aunque piedra a veces te sientas.
Que sin regatas a diario propones,
con ausencia de conceptos y teoremas abstractos,
colores y emociones de finales audaces.
Sabedora de que la Poesía y la Ciencia
por más duras o espesas que sean,
bailan la misma danza aleatoria,
llena de sorpresas y de encantos.
Nunca salgas a la calle, amiga mía,
siendo ajena y que no sientas que inhalo
tu poesía tierna y llena de verdades,
pero fulminante.
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